AL TIEMPO
La expresión de “el modito”, no es original de López Obrador.
En realidad se trata de “un refrito” copiado al presidente Lázaro Cárdenas, quien gustaba poner distancia de sus interlocutores con esa expresión coloquial; “¡el modito, señores, el modito!”.
Cárdenas se refería a las formas, a la cortesía, al buen trato, a la cordialidad y, sobre todo, a la tolerancia.
Tampoco es nuevo que el presidente Obrador cree –en esa realidad alterna creada en torno a su figura–, que alguna vez ocupará un lugar en la historia, junto con Cárdenas, Juárez, Madero o Zapata.
Lo cierto, sin embargo, es que lo que vimos cuando AMLO estalló contra los hombres del dinero, contra los empresarios –porque lo excluyen de la ayuda que reclaman y que consiguieron en el BID–, no es mas que una vulgar expresión del autoritarismo dictatorial de López, aderezado con su consabido odio a los empresarios.
En efecto, desde siempre, López Obrador acunó un inocultable odio y  un enfermizo resentimiento contra los hombres de empresa, los creadores de empleos y de la riqueza.
Pero si como político y líder social siempre desprecio despotricó y hasta combatió a los empresarios, ya instalado en el papel de presidente de los mexicanos cree tener el poder para someterlos, para aplastarlos y, en el extremo, para destruirlos.
Por eso las venganzas contra no pocos de ellos, algunas extremas, como la cárcel, luego de juicios nada claros.
Y, en efecto, es tal el odio de AMLO contra los hombres de empresa que, en tanto presidente, no los apoyará con un sólo centavo durante la severa crisis económica producto de la pandemia de Covid-19… pero al parecer tampoco permitirá que ellos mismos consigan apoyos económicos externos.
Y es que es tal el odio presidencial a los hombres de empresa que aspira a tenerlos a sus pies, sometidos, doblegados y suplicantes, como hace con la mayoría de los empresarios de los medios; prensa, radio, televisión y digitales.
Y la mejor prueba de esa aspiración por someter a los empresarios la vimos apenas en la mañanera del lunes 27 de abril del 2020.
Resulta que el pasado domingo, el Consejo de Hombres de Negocios consiguió un importante crédito con el Banco Interamericano de Desarrollo, el BID, que ayudará a medianas y grandes empresas.
Es un crédito entre particulares; entre empresas mexicanas y el organismo internacional, en cuya firma nada tiene que ver el gobierno federal.
Por eso, porque se trató de una negociación exitosa, el acuerdo fue aplaudido por los secretarios de Economía, Hacienda y Relaciones Exteriores.
Sin embargo, el lunes 27 de abril, en Palacio, le sembraron una pregunta al presidente para dinamitar tal negociación. Enojado porque no lo tomaron en cuenta, el presidente dijo que no era un florero, que le molestó “el modito” y hasta amenazó con tirar el acuerdo.
Así lo dijo: “No me gusta mucho el modito de que se pongan de acuerdo y quieran imponernos, sus planes… si ya no es como antes.
“Antes el poder económico y el poder político eran lo mismo se nutrían mutuamente… hoy el gobierno representa a todos. Hay una separación entre poder económico y poder político… ¿cómo que hay un acuerdo y que Hacienda lo avale?
“¿Qué, nosotros estamos aquí de floreros, de adorno…? Es mucha la prepotencia”, remató.
Lo cierto es que el presidente hizo otro de sus ridículos de escándalo.
¿Por qué?
Porque el acuerdo entre empresarios mexicanos y el BID, nada tienen que ver con el gobierno de AMLO. Es entre privados.
Lo cierto es que el enojo de AMLO es producto del rebase de los empresarios, quienes ante el desprecio oficial hicieron lo que saben hacer; “rascarse con sus uñas”. Eso es lo que enfureció al presidente, a quien también “se le han salido del huacal” la mayoría de gobernadores de oposición..
 Pero el pleito no terminó ahí.
 Fue sembrada otra pregunta para que el presidente amenazara con tirar el apoyo ofrecido, a los empresarios, por el Banco de México.
Así lo dijo. “Ahora que el Banco de México ha decidido destinar fondos a la pequeña y mediana empresa, hay que tener mucho cuidado… no vaya a ser para rescatar empresas que desde antes del Coronavirus ya tenían problemas financieros…
 “Si, el Banco de México es autónomo y debemos respetar sus decisiones, pero sus reservas no son del Banco de México ni siquiera del gobierno, son de la nación.
“Y sí, todos los créditos hay que cuidarlos porque, si no, se cargan a la Hacienda pública… ahora si que se tienen que pagar con presupuesto público, que es dinero del pueblo… habría que debatir primero a quien rescatar… en el caso de que se usara dinero del presupuesto o se contrataran créditos…”.
De nueva cuenta apareció la ignorancia presidencial.
Y es que las reservas del Banco de México no son del gobierno y tampoco del Estado; son del Banco de México; una institución autónoma que no otorga créditos, que no regala dinero, sino que vende divisas y sus propias reservas.
Es decir, cuando el Banxico decidió apoyar las empresas, no les regalará dinero a nadie; tampoco dinero público. Lo que hace el banco central es poner divisas a disposición del sistema financiero para, a su vez, los bancos puedan otorgar créditos.
En ningún momento se entregará dinero público, del presupuesto, a los empresarios y a los bancos.
Pero la gota que derramó el vaso fue la persecución grosera y dictatorial contra empresas como Coppel, por no cerrar sus tiendas. Se trata de otra venganza ya que en tiempos de campaña Coppel llamó a sus trabajadores a votar contra AMLO.
Al final de cuentas “el modito” que reclamó AMLO a los empresarios, no es más que la confirmación de la desesperación presidencial.
Sí, el presidente López Obrador está fuera de sí porque los hombres de empresa “se le han salido del huacal”.
Se los dije.