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domingo, 16 de octubre de 2011

EEUU vigila el programa nuclear de Arabia Saudí

EEUU vigila el programa nuclear de Arabia Saudí
Bush señaló que la acción militar contra Saddam Hussein era sólo un primer paso
Geopolítica - 08/12/2005 0:00 - Autor: Yusuf Fernandez - Fuente: www.revistaamanecer.com
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Etiquetas: usa, programa nuclear, arabia saudi, guerra, irak, adm, bush, blair

Instalación nuclear en construcción en Irán.
En enero de 2003, dos meses antes del estallido de la guerra de Iraq, el presidente norteamericano George W. Bush manifestó al primer ministro británico Tony Blair que su preocupación por la expansión de las armas de destrucción masiva “iba más allá de Iraq” y mencionó concretamente a Arabia Saudí y Pakistán, señala el New York Times. Así pues, Bush señaló implícitamente que la acción militar contra Saddam Hussein era sólo un primer paso contra la proliferación de armas de destrucción masiva en una serie de países.
Los detalles de una conversación telefónica entre ambos líderes, según las notas tomadas por Matthew Rycroft, un consejero de Blair, son mencionados en la edición norteamericana de “Lawless World” (Un mundo sin ley) de Philippe Sands, profesor de Derecho en la London University College, señaló el periódico el pasado 14 de octubre. The Times añadió que Bush “quería ir más lejos que Iraq en este tema de la proliferación de armas de proliferación masiva y mencionó en particular a Arabia Saudí, Irán, Corea del Norte y Pakistán.” La carta, de dos páginas de extensión, de Rycroft, en la que transcribe la conversación que había grabado, fue marcada con el título de clasificada y más tarde enviada a Simon McDonald, entonces secretario privado del ministro de Exteriores británico, Jack Straw, señala The Times.
La periodista Marie Woolf escribió en el diario The Independent que aunque Downing Street no había querido comentar esta información, los diputados británicos estaban sorprendidos por las revelaciones de que Arabia Saudí y Pakistán, dos de los más estrechos aliados de EEUU y el Reino Unido en Oriente Medio y Asia Central, habían sido considerados objetivos por Bush. Significativamente, Israel e India, que poseen los mayores arsenales nucleares en dichas regiones, no constituyen un motivo de preocupación para la Administración Bush. De este modo, sólo los países musulmanes parecen estar considerados como una amenaza por el gobierno de EEUU.
Por su parte, Philippe Sands manifestó al diario The Independent que “la conversación parece indicar que Iraq no era visto como un tema aislado, sino el primer paso de un proyecto más amplio. Lo que resulta más interesante es la mención de Arabia Saudí, que, según recuerdo, no había sido identificada en ese tiempo como un país que dispusiera de WMDs. Un punto de vista alternativo es que la mención de Arabia Saudí indica que los auténticos objetivos no se referían exclusivamente a las armas de destrucción masiva.”
Sir Menzies Campbell, portavoz de asuntos exteriores de los Liberal Demócratas británicos, declaró, por su parte: “Si esta carta refleja de forma fidedigna la conversación entre el presidente y el primer ministro causará entonces consternación, particularmente en Arabia Saudí. La política estadounidense en Oriente Medio ha estado basada durante décadas en el apoyo a Israel y la alianza con Arabia Saudí. Si esto fue más que una conversación irrelevante y representa una intención política genuina, constituye entonces un cambio radical en la política exterior estadounidense.”
Por otra parte, algunos medios estadounidenses han afirmado que la visita del presidente pakistaní, Pervez Musharraf a Arabia Saudí en los días 25 y 26 de junio de 2005 podría estar vinculada a los esfuerzos saudíes para “buscar ayuda técnica pakistaní para burlar los controles de la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA)”. Algunos reportajes afirman que Arabia Saudí podría haber adquirido tecnología nuclear de Islamabad.
Washington advirtió a Islamabad por primera vez en diciembre de 2003 en contra de suministrar ayuda a Arabia Saudí en el campo nuclear. La preocupación norteamericana por la posible cooperación entre Arabia Saudí y Pakistán se incrementó tras la visita del entonces príncipe heredero Abdullah ibn Abdul Aziz a Pakistán en octubre de 2003. El entonces ministro de Defensa saudí, el pro-norteamericano príncipe Sultan, que es en la actualidad príncipe heredero, no formaba parte de dicha delegación. Durante la visita, afirman los círculos de inteligencia estadounidenses, Pakistán y Arabia Saudí suscribieron un acuerdo secreto sobre cooperación nuclear que estaba dirigido a proporcionar a Riyadh tecnología nuclear a cambio de petróleo barato para Pakistán. El 23 de octubre de 2003, el ultraconservador Washington Times publicó un artículo de Arnaud de Borchgrave, que afirmaba que, según una fuente anónima pakistaní, “con el fin de contrarrestar lo que los líderes pakistaníes y saudíes contemplan como múltiples amenazas regionales, los dos países han decidido seguir adelante con sus planes para intercambiar petróleo gratuito o barato saudí por información tecnológica nuclear pakistaní.” La publicación norteamericana Defence and Foreign Affairs Daily fue aún más lejos al decir que Pakistán podría estacionar armas nucleares en territorio saudí. Según algunas fuentes, el presidente de EEUU, George W. Bush y el vicesecretario de Estado, Richard Armitage, han preguntado al presidente de Pakistán, el general Pervez Musharraf, y a otros responsables pakistaníes acerca de estos informes.
Cabe señalar que responsables israelíes estuvieron detrás de algunas de estas acusaciones contra Arabia Saudí. “Responsables saudíes fueron a Pakistán y están negociando la compra de cabezas nucleares para sus misiles basados en tierra,” manifestó el jefe de la Inteligencia Militar israelí, general Aarón Zeevi al Comité de Defensa y Asuntos Exteriores de Israel el 21 de octubre de 2003. www.GlobalSecurity.org, un sitio de Internet especializado en temas de la defensa, también señaló que “aunque que no existe ninguna prueba directa de que Arabia Saudí haya escogido la opción nuclear, no hay duda de que los saudíes han establecido los fundamentos necesarios para construir una disuasión nuclear.” Por su parte, David Albright, director del Instituto de Ciencia y Seguridad Internacional, un think tank de Washington, manifestó a The Guardian que dudaba entre si a los saudíes les gustaría intentar construir una bomba nuclear o preferirían en su lugar comprar una cabeza nuclear. Ellos serían así la primera de las ocho o nueve potencias nucleares del mundo en comprar la bomba, en lugar de fabricarla.
Algunos medios de comunicación de EEUU han informado también acerca de contactos continuados entre científicos nucleares pakistaníes y saudíes. Algunos círculos estadounidenses creen también que Arabia Saudí ha financiado las adquisiciones que los pakistaníes realizaron en China para su programa nuclear y de desarrollo de misiles, que permitieron a Pakistán convertirse en una potencia nuclear y romper el monopolio de la India en este campo.
EEUU y los países europeos han estado presionando a Riyadh para que abra su único reactor nuclear a las inspecciones internacionales y permita un acceso ilimitado a estas instalaciones. Sin embargo, Arabia Saudí ha señalado que sólo permitirá inspecciones ilimitadas si otros países, incluyendo Israel, acceden también a esta demanda. En este sentido, la postura occidental es otra prueba más de doble rasero e hipocresía, ya que sirve únicamente a los intereses de la única potencia nuclear de Oriente Medio, Israel, que posee más de 200 cabezas nucleares. Así pues, la política estadounidense en la región intenta garantizar el monopolio israelí en este campo.
Por su parte, Arabia Saudí ha señalado repetidamente que no está intentando fabricar armas nucleares y ha pedido a la AIEA que le permita firmar el así llamado Protocolo de Pequeñas Cantidades (SQP) del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP), un acuerdo al que se pueden adherir los países que afirmen tener poca o ninguna actividad nuclear y que no tengan más de 10 toneladas de uranio natural, 20 toneladas de uranio ya utilizado o un kilo de plutonio. “No tenemos ningún deseo de adquirir armas de destrucción masiva,” manifestó Adel al Yubair, un alto consejero del Rey Abdullah, a Associated Press. Él señaló que fuentes diplomáticas cercanas a la AIEA habían reconocido que la agencia no poseía ninguna evidencia que impidiera a Arabia Saudí adherirse al SQP y añadió que los informes que afirman que su país había estado buscando la ayuda de Pakistán para conseguir una bomba nuclear “no eran correctos.” Al Yubair añadió que el pequeño reactor nuclear que poseen los saudíes es utilizado exclusivamente para la investigación médica y científica y, de este modo, no requiere de una supervisión internacional, ya que es incapaz de producir los componentes necesarios para la fabricación de armas nucleares. Finalmente, declaró que el Reino ha sido siempre conocido por su posición en apoyo de la declaración de la región de Oriente Medio como una zona libre de armas de destrucción masiva.
El 16 de junio, la AIEA aprobó finalmente un acuerdo que permitía a Arabia Saudí adherirse al SQP y eximía a este país de las inspecciones nucleares. Algunos diplomáticos señalaron que la Agencia no había tenido más alternativa que permitir a Riyadh firmar el protocolo de la AIEA, porque esta agencia de la ONU no tenía pruebas de que existieran actividades nucleares secretas en Arabia Saudí.

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