Irán: la guerra que Trump no logra ganar
El presidente estadounidense anunció que el desenlace está cerca. Sin embargo, sobre el terreno, los hechos cuentan otro relato. La guerra que debía durar dos semanas ya supera el mes, consumiendo el presupuesto del Pentágono. ¿Por qué Trump insiste en negociar si está ganando la guerra?
Donald Trump afirma que el trabajo está casi terminado en Irán, habla de una victoria decisiva y de un enemigo prácticamente aniquilado. Pero también insiste en que está negociando con Teherán.
Las dos afirmaciones conviven en el mismo discurso, en la misma semana, a veces en la misma intervención.
En su más reciente presentación ante los medios, el presidente estadounidense anunció que el desenlace está cerca. Sin embargo, sobre el terreno, los hechos cuentan otro relato. Los misiles de Irán siguen atravesando el cielo para destruir las bases estadounidenses en el Golfo y objetivos estratégicos de "Israel". La confrontación, se ha extendido más allá del plazo prometido. La guerra que debía durar dos semanas ya supera el mes, consumiendo el presupuesto del Pentágono.
¿Por qué Trump insiste en negociar si está ganando la guerra?
¿Cuáles son los obstáculos que han surgido para la Casa Blanca?
En este reportaje te contamos.
El relato de Washington frente a la postura iraní
Durante sus últimas declaraciones, Donald Trump ha sostenido que están negociando con Irán y que ellos le han pedido un alto al fuego. Del otro lado la respuesta ha sido tajante: No existe tal negociación y nadie ha pedido una tregua.
El canciller iraní Abbas Araghchi confirmó en una entrevista que ha recibido mensajes directos del enviado especial de Trump, Steve Witkoff, pero aclaró que eso no constituye una negociación real.
“Hemos recibido mensajes de los EE. UU. Algunos son directos, otros a través de algunos de nuestros amigos regionales y, donde es necesario, respondemos a estos mensajes”
El ministro de Exteriores dejó claro que no han dado ninguna respuesta a la propuesta de 15 puntos de los Estados Unidos.
“La realidad es que nunca hemos tenido una buena experiencia en las negociaciones con los EE. UU. Una vez, hace años, negociamos e incluso llegamos a un acuerdo, y luego los EE. UU. se retiraron sin ninguna explicación”, recordó el canciller.
Araghchi hizo referencia de esta forma al acuerdo sobre el programa nuclear firmado con el gobierno de Obama, del cual se salió Estados Unidos unilateralmente durante la primera administración de Trump. A este hecho le seguirían otros procesos diplomáticos también boicoteados por el actual presidente.
“Dos veces el año pasado, y ahora este año, negociamos con los EE. UU. y el resultado fue un ataque por parte de ellos. Por lo tanto, no tenemos ninguna fe en que las negociaciones con los EE. UU. rindan algún resultado. El nivel de confianza está en cero”, enfatizó el ministro de exteriores iraní.
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Expertos en política exterior coinciden en que este tipo de “negociaciones sin mesa” responden más a una estrategia comunicacional y una demostración simbólica de fuerza que a un proceso real. Washington proyecta diálogo hacia la opinión pública internacional aunque sigue bombardeando el país.
Ante la falta de coherencia y los antecedentes, Teherán ha dejado claro cuáles son sus condiciones para poner fin de manera definitiva a la guerra que en líneas generales pasan por el fin de la agresión de Estados Unidos e "Israel" contra su país, garantías concretas de no repetición y el pago de compensaciones por los daños ocasionados.
La resistencia iraní: producción, adaptación y estrategia
Brian Berletic, exmiembro del Cuerpo de Marines de los Estados Unidos y fundador del portal de investigación The New Atlas, argumenta que las capacidades defensivas de Irán han sido subestimadas. Según su análisis, la profundidad estratégica y la producción nacional de sistemas de precisión permiten a Teherán mantener una resistencia activa a pesar de los ataques externos.
“Las fuerzas de misiles de Irán continúan operando a un ritmo muy constante. Esta noción de que fueron aniquiladas en dos o tres días y que solo queda una capacidad residual es una mentira", destaca el analista militar.
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Por esa razón, a pesar de que el presidente estadounidense anunció con entusiasmo el pasado 1ro de abril que habían destruido la armada y la fuerza aérea iraní, al día siguiente los misiles iraníes siguieron impactando bases estadounidenses en Bahréin, Kuwait, Emiratos Arabes Unidos y objetivos militares de "Israel".
“Los centros que el enemigo cree haber atacado en Irán son insignificantes, pues sus verdaderas estrategias se desarrollan en ubicaciones totalmente desconocidas por ellos”, respondió el portavoz del Cuartel Central Khatam Al Anbiya en Irán, teniente coronel Ibrahim Zolfaghari.
El alto mando militar destacó que cualquier intento de inventariar sus misiles, drones y equipamiento estratégico no conducirá a ningún resultado: "Esperen operaciones más intensas, más amplias y más destructivas", advirtió.
En junio del 2025 "Israel" y Estados Unidos atacaron a Irán, mientras se desarrollaba un proceso negociador entre Washington y Teherán. Trump informó al mundo (sin ninguna evidencia) que había destruido las capacidades nucleares de Irán.
"Irán reconstituyó rápidamente sus líneas de fabricación de misiles (luego de la guerra de junio pasado), según funcionarios israelíes, y tenía hasta 2 mil 500 misiles listos de nuevo antes del inicio de la guerra actual. Eso fue un gran logro en menos de un año", explica Berletic.
El analista geopolítico independiente sostiene que la infraestructura militar de Irán está diseñada específicamente para una guerra de desgaste prolongada.
"Israel vio 300 misiles por día lanzados hacia ellos en junio pasado; hoy son unos 30 en promedio. Lanzar 30 misiles al día a un ritmo constante durante casi un mes no significa que las capacidades de Irán se hayan degradado, sino que Irán ha tomado la decisión consciente de dosificar su fuego", argumenta Berletic.
Defensa en Mosaico: una fortaleza frente al enemigo
Estados Unidos aplicó con Irán la técnica de descabezar: matar líderes. No es nueva. Les ha funcionado con éxito en otras guerras, su aliado Tel Aviv la aplicó en Líbano asesinando al secretario general de Hizbullah Sayyed Hassan Nasrallah y a importantes líderes de Hamas en Líbano, Gaza y en el territorio del propio Irán.
Pero Washington, una vez más se equivocó. Creyó que lanzando una bomba para matar al líder supremo de la República Islámica Ali Khamenei y posteriormente a altos mandos militares, tendrían un 70 por ciento del trabajo hecho. La realidad ha mostrado que sus cálculos fallaron.
“Hemos tenido dos décadas para estudiar las derrotas del ejército estadounidense en nuestros países vecinos, tanto al este como al oeste. Hemos incorporado las lecciones aprendidas en consecuencia”, afirmó el canciller iraní Abbas Araghchi.
“Los atentados con bomba en nuestra capital no afectan nuestra capacidad para librar la guerra. El sistema de defensa descentralizado Mosaico nos permite decidir cuándo y cómo terminará la guerra.”, argumentó el ministro de relaciones.
La defensa en Mosaico se basa en una estructura de poder que se divide por regiones y locaciones, donde cada una tiene autonomía y logística para reaccionar ante un ataque enemigo. En caso de eliminar el mando central, el resto tiene capacidad para actuar.
Es decir, en Irán existen 31 comandos provinciales con una unidad del CGRI autónoma. Estos comandos poseen capacidad propia de reclutamiento, logística, entrenamiento y autoridad de fuego. En caso de colapso de las comunicaciones centrales, cada comandante provincial tiene órdenes de actuar de forma independiente, explica el analista geopolítico español Sergio Estrada en el medio digital Lisa News.
De acuerdo con su investigación, el CGRI ha desarrollado un sistema de suministros regionalizado que reduce la dependencia de las líneas de abastecimiento nacionales.
“El mando descentralizado impide que la destrucción de una sede central en Teherán paralice la respuesta militar en el resto del país. Cada unidad provincial funciona como un «mosaico» que, aunque forma parte de una imagen global, posee una identidad propia”, argumenta Estrada.
El Estrecho de Ormuz pulsa las tensiones por el petróleo
Si algo sabía Donald Trump al iniciar esta guerra, es que Teherán tenía la capacidad real de tomar medidas para cerrar el estrecho de Ormuz, un paso marítimo de 55 kilómetros de ancho entre Irán y Omán, que separa el Golfo del mar Arábigo.
Se trata de una de las rutas marítimas más transitadas y en términos de energía el lugar por donde pasa el 20 por ciento del petróleo global. Un bloqueo del estrecho parcial o indefinido tiene un efecto instantáneo en los mercados mundiales. Irán ha cerrado el estrecho de Ormuz solo para "Israel", Estados Unidos y sus aliados.
Por eso el presidente de Estados Unidos se encargó de mandar a secuestrar un mes antes a su homólogo Nicolás Maduro en Venezuela para posteriormente presionar a la nueva administración en funciones en Caracas con el objetivo explícito de lograr que el petróleo venezolano fluyera según los designios de la Casa Blanca.
“Tenemos suficiente gas, somos el principal productor de gas y petróleo en el mundo y eso sin hablar de los millones de barriles de petróleo que estamos recibiendo de Venezuela”, expresó Trump recientemente.
Es real lo que afirma el presidente de Estados Unidos, pero igual ese 20 por ciento del petróleo mundial que pasa por el estrecho de Ormuz sigue definiendo el futuro del otro 80 por ciento y por ende los precios en el mercado.
Nadie tiene capacidad suficiente para cubrir ese por ciento de la noche a la mañana excepto dos países, Arabia Saudita y Emiratos, que están entre los principales afectados por el cierre de Ormuz.
Como refieren especialistas en el tema no se trata solo de las cantidades de crudo sino del refinado.
“El mundo tiene petróleo pese a Ormuz, pero no tiene el petróleo adecuado en la cantidad adecuada y en el lugar adecuado. Las refinerías europeas y asiáticas están optimizadas para crudos del Golfo; cambiar eso requiere años y miles de millones. Así que, aunque Estados Unidos produjera más que nunca, su petróleo ligero no puede salvar al diésel global”, señala el medio español Diario AS.
El mandatario estadounidense se frustró ante la negativa de los países de la OTAN que no quisieron apoyarlo en su iniciativa de crear una “coalición para abrir el estrecho”. Una idea que significaba comprometerlos a entrar en un conflicto sobre el cual no fueron consultados, pero cuyos efectos ahora los impactan.
"A todos esos países que no pueden conseguir combustible para aviones por culpa del estrecho de Ormuz, como Reino Unido, que se negó a involucrarse en la decapitación de Irán, les tengo una sugerencia: primero, compren a Estados Unidos, tenemos de sobra; y segundo, ármense de valor, vayan al estrecho y ¡TÓMENLO!", escribió el mandatario en su red social, demostrando en primer lugar que buscará sacar provecho económico de cualquier contexto y en segundo lugar que le pasa el batón a terceros países para que exista una mayor presión internacional sobre Irán.
Reino Unido convocó a unos 40 países para buscar mecanismos diplomáticos y económicos con el objetivo de forzar a Irán a abrir el estrecho de Ormuz sin que ello signifique ampliar la confrontación bélica con la participación de más naciones. Sin embargo, en el debate nadie cuestionó las razones de fondo que provocaron esta situación cuando todos los dardos apuntan a Washington.
Irán no es una amenaza, pero Trump si lo es
Como toda guerra moderna, se libra una batalla en el plano comunicacional para influir en el plano bélico. Donald Trump ha intentado convertir en una verdad consumada el hecho de que gracias a “su guerra” Irán ya no podrá atacar a sus enemigos con un arma nuclear.
Se atreve a decirlo y repetirlo, sin que ningún presidente u organismo internacional, incluyendo la ONU, lo cuestione. Trump, al igual que gran parte de los mandatarios estadounidenses ha repetido el relato, implantado por Israel, de que Irán posee un arma atómica. La diferencia es que solo Trump se atrevió a pasar de la amenaza al ataque. Aun cuando sus propios servicios de inteligencia le notificaron desde el año pasado que Teherán no estaba usando su uranio enriquecido con esos fines.
Pero necesitaba una razón para la guerra, porque al parecer, las negociaciones siempre fueron una cortina de dispersión, destinada al fracaso desde el inicio. El mandatario estadounidense le ha ido cambiando en un mes los plazos y objetivos a una guerra que no sabe cómo terminar.
Ante esto, el presidente de Irán Masoud Pezeshkian envió un mensaje con una línea clara al pueblo estadounidense: No somos una amenaza.
Ese mensaje más allá de la cúpula política de Washington va dirigido a las familias de los militares estadounidenses. Para que sepan que participan en una guerra sin sentido contra un país que no los atacó. Una nación que responde con valentía ante el silencio y la complicidad de otros. Se llama legítima defensa.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
The New Atlas. (2026, 27 marzo). 1 Month: US War on Iran Escalating Globally - Russia Sees US Aggression Growing into World War [Vídeo]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=7QZyYjeC01w
Palestine Chronicle. (2026, marzo 5). Explainer: What is Iran’s “mosaic defense” strategy? https://www-palestinechronicle-com.translate.goog/explainer-what-is-irans-mosaic-defense-strategy/?_x_tr_sl=en&_x_tr_tl=es&_x_tr_hl=es&_x_tr_pto=tc
LISA News. (s.f.). Defensa en mosaico: cómo la Guardia Revolucionaria ciega a la inteligencia extranjera.https://www.lisanews.org/internacional/defensa-en-mosaico-como-la-guardia-revolucionaria-ciega-a-la-inteligencia-extranjera/
AS. (2026). La trampa de Ormuz: por qué un 20% del petróleo tiene al mundo de rodillas y decide el precio de tu vida.https://as.com/actualidad/sociedad/la-trampa-de-ormuz-por-que-un-20-del-petroleo-tiene-al-mundo-de-rodillas-y-decide-el-precio-de-tu-vida-f202603-n/
Diana Valido Cernuda
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