La activista iraquí fue galardonada por su apoyo a las víctimas de violencia sexual en conflictos bélicos; la vendieron como esclava en agosto de 2014.
Redacción
Para la ganadora del premio Nobel de la Paz 2018, Nadia Murad, el galardón no es suficiente para impulsar la lucha en contra de la violencia sexual en conflictos bélicos y el genocidio contra minorías, por lo que llamó ayer a la comunidad internacional a dejar su inacción.
“Un solo premio y una sola persona no pueden lograr este objetivo, necesitamos un esfuerzo internacional con la ayuda de instituciones y la participación de mujeres, jóvenes y víctimas para traer de nuevo la vida a las regiones destruidas por la guerra”, instó la galardonada, durante su primera presentación ante la prensa.
Murad conoce en carne propia lo que es ser blanco de este tipo de abusos. La activista fue una de las víctimas del 3 de agosto de 2014, cuando el Estado Islámico (EI) accedió a la comarca iraquí de Sinyar. Más de tres mil niñas y mujeres fueron puestas a venta y reventa para su explotación sexual, una humillación que tuvo que sufrir durante tres meses, hasta que logró escapar.
El objetivo del Estado Islámico era acabar con los yazidíes, una minoría de etnia kurda a los que consideran infieles.
Murad dijo estar sorprendida con el galardón y honrada por poderlo compartir con el doctor y con todas las victimas yazidíes de violencia sexual. Actualmente vive en Alemania, donde llegó con su hermana gracias a un programa que acogió cerca de mil niños y mujeres yazidíes.
En su discurso de agradecimiento aprovechó para reconocer al país que hoy la refugia y reiteró sus intenciones de ir a Sinjar acompañada del presidente francés, Emmanuel Macron, como acordaron la última vez que se vieron.
También felicitó a Canadá y a Australia por las ayudas que han otorgado a su comunidad. “Debemos trabajar juntos con determinación para demostrar que las campañas genocidas no solamente fracasarán, sino que además supondrán la rendición de cuentas de sus perpetradores y que también habrá justicia para los supervivientes”.
Esa es la gran lucha de Murad. Llevar a los responsables de las violaciones, secuestros y matanzas a las cortes internacionales para que paguen por lo que han hecho. “Eso es para mí la justicia”, concluyó.
Imagen Reuters.