El mes de Ramadan y la perfección del Islam
02/10/2007 - Autor: Imam Muhammad Al Kasabi
¡Siervos de Allah!, os encomiendo y a mi mismo que tengamos taqwa de Allah. Sabed que honrar al huésped y tratar con generosidad al invitado entre la gente del Islam es uno de los atributos que señalan un Iman completo.
El Profeta, paz y bendiciones de Allah sean con
él, dijo:
“Quien crea en Allah y en el Último Día
que sea generoso con su invitado. Y quien crea en Allah y en el Último Día que
mantenga los lazos de familia. Quien crea en Allah y en el Último Día que diga
el bien o que guarde silencio”. (Hadiz de Abu Huraira narrado por
Bujari y Muslim)
Después de un día o dos llegará un invitado noble
que los corazones de los creyentes han estado esperando y ante el cual tienen
altas expectativas, ese invitado es el mes de Ramadán. En ese mes descendió la
Revelación del Corán, y es el señor de los meses, el mes del ayuno, del Corán y
de la oración nocturna. En este mes Allah ha hecho obligatorio el ayuno y
voluntaria la oración nocturna. En este mes se abren las puertas del Jardín del
Paraíso y se cierran con él las puertas del Fuego. En este mes los shaytanes más
grandes y dañinos están encadenados. Es el mes de la misericordia, del perdón y
de la salvación del Fuego. El mes de la paciencia y de los actos de generosidad
y compasión con los necesitados.
Ayunar en el mes de Ramadán es obligatorio para
quien cumple con las siguientes condiciones:
· Ser musulmán.
· Ser adulto.
· Estar en su sano juicio.
· Tener capacidad y fortaleza física.
· Estar residente y no de viaje.
· Y estar libre de los impedimentos de pureza como la menstruación y la hemorragia del parto.
Nuestro Profeta, paz y bendiciones sean con él,
solía anunciarles las buenas noticias de la llegada de este mes noble a sus
compañeros y explicarles sus bendiciones y sus méritos, para que estuvieran bien
dispuestos a recibirlo y para que ganaran el beneficio que en él se contiene.
Cuando empezaba Rayab, dos meses antes de Ramadán, decía, paz y bendiciones de
Allah con él:
“¡Oh Allah! Bendícenos en el mes de Rayab
y en el de Shabán y haznos alcanzar con vida el mes de Ramadán”.
Y los primeros predecesores de la comunidad
musulmana, al Salaf as Saleh, solían utilizar ese mismo dúa. Y era su
costumbre prepararse para la llegada del mes bendito de Ramadán con
anterioridad, a veces de varios meses. Cuando terminaba, se lamentaban y
entristecían de su partida también durante varios meses, pues sus corazones
saboreaban la grandeza de los significados que les eran recitados y del mensaje
contenido en el mes de Ramadán y así hacían que su año entero fuera igual que
Ramadán.
Entre los signos externos de sus preparativos para
recibir este mes era que lo primero que pensaban era el dinero con el que iban a
pagar sus alimentos a la hora de romper el ayuno y de la comida de la última
parte de la noche, sahur, si era una riqueza lícita o no. Pues sabían
perfectamente que Allah es Puro y solo acepta lo que es puro. Y existe el dicho
que se nos ha transmitido:
“Quien come de lo halal (lícito)
sus miembros obedecen, aunque no lo quiera y quien se alimenta de lo
ilícito sus miembros cometen desobediencia (a Allah) aunque quiera lo
contrario”.
La gran mayoría de la gente hoy día cuando se
acerca Ramadán se dedican a preparar variedades de dulces y se esmeran en la
preparación de recetas de comida y de bebida, y nadie puede prohibirles a los
siervos de Allah las cosas lícitas y deliciosas que El ha dado como sustento y
alimento. Sin embargo el mes de Ramadán existe precisamente para liberarnos de
la dependencia de nuestros apetitos y deseos de comida y de bebida. Con ello la
adoración del musulmán se torna sincera por Allah, Señor de los mundos.
Es por esto que todo musulmán debe disponerse a
recibir y prepararse para cumplir con el mes de Ramadán, un mes que Allah ha
hecho como característica específica de esta Ummah. Esta disposición y
preparación deben consistir en cumplir con sus actos de adoración de la mejor
manera posible, como por ejemplo el Salat en Yamaah (congregación) en
la mezquita, especialmente Salat As Subh (al alba) y procurando no
faltar a la oración nocturna (Tarawih), también procurando proteger su
ayuno y guardarlo de todo lo que lo invalida y lo arruina. Una de las cosas
importantes con las que el musulmán se dispone para la llegada del Ramadán es
poner su corazón en paz con todos sus hermanos y no permitir que quede ningún
conflicto ni rencilla sin resolver; y no insultar ni ofender a nadie.
Dijo el Profeta, que Allah le bendiga y le de
paz:
“El ayuno es una barrera (una coraza y
protección) así pues, que el ayunante no diga obscenidades ni indecencias y que
no actúe con ignorancia y violencia. Y si una persona le ataca o le insulta que
diga: ‘estoy ayunando, estoy ayunando’”. (Hadiz de Bujari y Muslim
narrado por Abu Huraira)
Por todo lo dicho, cuando llega el mes de Ramadán
la sociedad musulmana experimenta una oleada de purificación, limpieza, humildad
ante Allah, de Iman (creencia) en el pecho y de una disposición
favorable hacia las buenas acciones y la generosidad y para despojarse de las
maldades y de la frivolidad. Esto es por una misericordia de Allah con Sus
siervos.
A Allah le pedimos que nos colme en este mes de
bendiciones y de dones y gracias internas y externas, que nos guíe y nos de Su
ayuda y Su éxito.
* * *
Alhamdulillah.
Siervos de Allah. Cuando llega el mes de Ramadán,
cosa que va a ocurrir dentro de muy pocos días, como todos los invitados éste es
un invitado que está de paso, cada uno de nosotros ha de preguntarse: ¿Cómo he
preparado y que he dispuesto para la llegada de este invitado? Y es necesario
que durante el mes del ayuno ponga fin a cualquier hábito despreciable o mala
conducta al que esté acostumbrado, como inicio de un arrepentimiento, de una
renovación y de un retorno a Allah sinceros y verdaderos; quizá así Allah le
perdone sus faltas y le libre en este mes de baraka (bendición), del
Fuego.
Si eres de los que cometen faltas y errores –y
todos lo somos– vuélvete a Allah en este mes del perdón y rectifica lo que debas
rectificar aprovechando esta oportunidad, pues Allah es Quien acepta la
renovación después de las malas acciones de Sus siervos y perdona sus
faltas.
¡Tú que no honras a tus padres, tú que has cortado
las relaciones con tu familia! Ramadán te invita a purificarte de las impurezas
en el trato así como de las separaciones dañinas.
¡Tú que consumes drogas o que bebes bebidas
embriagantes! Ten en tu interior temor de las consecuencias de tus actos y del
castigo de Allah.
¿Qué beneficio te aportan esas cosas ilícitas?
Ninguno. Únicamente ansiedad, angustia, miseria y humillación, malestar y
fracaso en tus asuntos, dureza en tu corazón y distancia de todas las bondades y
nobles cualidades; y la acumulación de todos los defectos y malas conductas.
El mes de Ramadán presenta una ocasión espléndida
para librarse de las malas conductas, de los hábitos innobles y para adoptar las
nobles y buenas acciones.
No dejes que se te escape esta ocasión y que
tengas que lamentarte y sentir remordimiento cuando ya no te sirva el lamento ni
el remordimiento.
¡Tú que te enriqueces y te alimentas con la
práctica de la usura! Hasta cuando piensas seguir desafiando a tu Señor y
declarándole la guerra. ¿Es que no sabes que tú eres débil y que Aquel a quien
te enfrentas es el Poseedor de todas las cosas y a El has de retornar?
¡Tened temor de Allah siervos de Allah! Sabed que
la creencia correctas del Islam representa la forma más excelsa y perfecta de
rectitud, de justicia, y recta guía que el mundo ha conocido.
Bajo su inspiración y protección han vivido los
musulmanes y los no musulmanes durante largos siglos una vida segura, tranquila
y dichosa. Es esta guía la que ha concedido derechos civiles y derechos
religiosos plenos tanto a quienes la han seguido como a quienes han discrepado
de ella en base a la Palabra de Allah:
“No hay compulsión en el Din (la
practica de adoración)”. (Surat Baqara, 256)
Lo que el Mensajero de Allah, paz y bendiciones de
Allah con él, trajo a la humanidad, es la bondad y la misericordia a toda la
especie humana:
“No te hemos enviado más que como una
misericordia para todos los mundos”. (Surat Al Anbiya, 107)
Quien considera la historia del Islam con
objetividad, tiene que dar testimonio de ello y reconocerlo.
¡Musulmanes! Si alguien actúa con maldad hacia el
Islam en sus palabras no respondais en contra con maldad en vuestras acciones.
Sabed que el estado de debilidad y de opresión que padecen los musulmanes está
causado por sus propias faltas, por su propio alejamiento del Din de Allah y por
su negligencia al cometer actos de transgresión y desobediencia.
Dijo el Mensajero de Allah, paz y bendiciones de
Allah con él:
“El creyente ve sus faltas como si fueran
montañas que pueden caerse sobre él y aplastarle; y sin embargo el corrupto ve
sus faltas como si fueran una mosca que le revolotea en la nariz y cree que las
puede espantar con un gesto de la mano”.
(Hadiz de Bujari)
Hassan al Basri escribió a Umar Ibn AbdulAzziz,
que Allah esté complacido con ambos, diciéndole:
“Quien se hace cuentas a sí mismo, gana y
obtiene beneficio. Quien es negligente en hacerse a sí mismo las cuentas,
fracasa y pierde. Quien mira hacia el final (las consecuencias) de las cosas, se
pone a salvo. Quien cumple con los actos de obediencia, ése es el mejor. Quien
obra con magnanimidad y benevolencia, obtiene tesoros. Quien recapacita, ve con
claridad. Quien ve con claridad, entiende. Quien entiende, tiene conocimiento.
Cuando sientas remordimiento, abandona lo que ha causado el remordimiento.
Cuando no sepas, pregunta. Cuando te enojes, contrólate. Has de saber que las
mejores obras son aquellas que tu ego no desea y tú se las
impones”.
El ayuno es una imposición que al ego no le agrada
y, por eso, el ayuno es expresión de paciencia y perseverancia. Quien tiene
paciencia y es constante, está protegido y tiene éxito.
Que Allah bendiga a Su siervo y Mensajero Muhammad
y a su familia; y sus nobles Compañeros; y a todos cuantos les sigan con
sinceridad hasta el Último Día.
Wa salla Allahu ala Saydina Muhammad wa ‘ala
alihi wa sahbihi wa sallam. Amín.
JUTBA del 22 de septiembre de 2006. 28 de Sha´ban de 1427
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