¿QUIÉN ES UNA PERSONA “KANUD
EN EL CORÁN”?
El ser humano en el transcurso de su vida va adquiriendo
defectos y manchas que oscurece su alma repercutiendo en
su manera de ser y haciéndole mucho daño tanto a él como
a los que lo rodean.
Aquel ser humano, al que no ha iluminado la luz del
conocimiento divino, ni la luz de los Profetas (P),
termina naturalmente sometiéndose a su concupiscencia, a
sus instintos y a su rebeldía, naturalmente termina
siendo ingrato y avaro (kanud).
Dice el Sagrado Corán en el sura 100 (los corceles) la
aleya 6: Innal insana lirab-biji la kanud (Ciertamente
el ser humano es ingrato para con su Señor).
La ingratitud y la avaricia en el Sagrado Corán utiliza
la palabra “Kanud” para denominar una tierra estéril o
un hombre malagradecido y avaro.
Aquella persona, que enumera detalladamente sus
problemas y tribulaciones, olvidándose de las mercedes y
las gracias de Dios se le llama kanud, ingrato o
avaricioso.
Una persona que consume las mercedes divinas, privando
de ello a su prójimo es “kanud”, siempre se está
reprochando y se olvida muy fácilmente que unos días y
años atrás gozó de tanta gracia que pensaba que nunca se
le iba a terminar, habla de su pobre vejez, de la falta
de trabajo, del olvido de su familia, amigos y hermanos
hacía con él, pero se olvida de cuando estaba en los
momentos de esplendor, efervescencia y calor, esa manera
de comportamiento se llama “kanud” ingrato y avaro.
Se menciona en un hadiz del Profeta del Islam (PBD):
“Kanud es aquel que come solo, que no da limosna y
maltrata a su prójimo”. El kanud es aquel que no se
solidariza cuando sus amigos se encuentran en
dificultades, es aquel cuya bondad es ínfima, es aquel
que priva a los demás, cuando le llega una gracia y que
se impacienta y se queja cuando le azota la adversidad.
Es aquel, que consume las gracias divinas, en
desobediencia al Creador, es quien niega las mercedes
divinas (quien cree que le basta su esfuerzo), su amor
extremo hacia los bienes mundanales es el factor
principal que acarrea la avaricia y la ingratitud.
El ser humano kanud, ingrato y avaro, desvía su
principal meta y la utiliza en el sendero de la
arrogancia y la concupiscencia.
¡Hermanos y hermanas en la senda del Islam! Convivimos
con las personas ingratas y avariciosas día a día, ellos
sufren de una terrible enfermedad que si no estamos
alertas y atentos, podemos también ser contagiados
–audubil-lah- ¿Por qué llegamos a ser ingratos?, cuando
nos enfermamos de “jasidin ida jasad” (el envidioso
cuando envidia) llegamos a la terrible y nefasta
enfermedad de “kanud” un hombre ingrato, desagradecido y
avaro.
La malicia del envidioso cuando envidia es uno de los
peores vicios, nadie nace ingrato, desagradecido y
avaro, es el vicio del envidioso cuando envidia que lo
lleva a esta gran enfermedad, volviéndolo con tres
clases de maldades:
1- La maldad de los que atacan con corazones oscuros.
2- La de los embaucadores, que debilitan las voluntades,
la fe, la creencia, el cariño y la amistad.
3- La maldad de los envidiosos.
Todos los males derivan de aquellas tres fuentes. La
envidia, es una característica satánica que aparece en
el hombre a raíz de diversos factores, tales como el
debilitamiento de la fe, la avaricia. La vana ilusión de
ver en la ruina al prójimo, etc. La envidia es la fuente
de la mayoría de los grandes pecados.
Cuando perdemos la fe a través de no orar, no hacer el
ayuno, no dar limosna, tener limpio su lugar de oración,
nos llenamos de avaricia diciendo: “¿Por qué no a mí?” y
empezamos a sufrir de kanud, pero tras de esa enfermedad
fuimos acrecentando un vicio el cual fue crear la
malicia del envidioso cuando envidia.
El envidioso es supersticioso y para “protegerse busca
ayuda en la hechicería, porque cree que todo el
vecindario le está haciendo mal y ellos son culpables de
su fracaso.
El Imam Baqir (P) decía: “La envidia carcome la fe como
el fuego consume la leña”.
Dijo el Imam Sadiq (P): “Son enemigos de la religión, la
envidia, la vanidad y la jactancia”. Evidentemente el
envidioso, objeta la sabiduría divina cuando pregunta:
“¿Por qué Él otorga sus mercedes e incluye en su bondad
a algunos individuos?
Dice en el Sagrado Corán: “¿Envidian a la gente por lo
que Dios les agració de su merced?” (4:54)
Sucede a veces que con el propósito de ver arruinado a
su prójimo, el envidioso se perjudica a sí mismo,
existen en el curso de la historia, numerosos ejemplos,
nos es suficiente evidenciar lo reprobable de la
envidia: el primer crimen cometido sobre la faz de la
tierra, se suscitó por envidia (Caín mató a su hermano
Abel por envidia).
Los envidiosos, siempre constituyeron uno de los
obstáculos en el camino de los Profetas (PBD) y los
gnósticos. Por tal motivo, el Sagrado Corán ordena al
Enviado de Dios (PBD) refugiarse en el Altísimo, de su
malicia. Pese a que en el sura, el receptor es el
Profeta (PBD), queda evidenciado que todos los hombres,
deben tomarlo como un modelo para sus vidas.
Ua min shar-ri jasidin ida jasad (y protégete de la
malicia del envidioso cuando envidia).
Muchos pueden tener un vicio de ser envidioso pero no
han puesto en práctica su malicia para hacer daño a
través de la envidia, Dios nos libre de un envidioso
cuando pone al acecho sus capacidades de un maldadoso y
lo peor que este en tu vecindad, casa o hasta el mismo
cuarto donde duermes.
Dios nos proteja de tal serpiente venenosa.
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